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. La voz de Dante resonaba en aulas desesperadas Pobres hombres tenían el encargo de enseñar como ser héroes, en los gimnasios; nadie se lo creía Luego las plazas se llenaban de estos incrédulos bastaban dos palos, una tarima con una mala tela coloreada de rojo de blanco y de verde; y de negro; bastaban pocos símbolos harapientos,águilas y fascios de madera o estaño; jamás un espectáculo fue más económico que una parada en aquellos tiempos Los viejos y los jóvenes de común acuerdo deseaban grandiosidad y grandeza; miles de muchachos desfilaban algunos de ellos “elegidos”, otros simple tropa; como en una estasis perdida en medio de los siglos eran mañanas de mayo o de pleno verano y el mundo rural alrededor Italia era como una pobre isla en medio de naciones donde la agricultura estaba en declive, y el poco grano era un océano inmenso donde cantaban tordos, alondras, las atónitas aves del sol Las concentraciones se dispersaban en los palcos caía la brisa y todo era verdad, las banderas continuaban ondeando al viento que no las reconocía. . |
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. La voce di Dante risuonava in aule disperate Poveri uomini erano incaricati a insegnare come essere eroi, nelle palestre; nessuno ci credeva Poi le piazze si riempivano di questi increduli bastavano due stanghe, un tavolato della cattiva tela colorata di rosso di bianco e di verde; e di nero; bastavano pochi simboli straccioni, aquile e fasci di legno o stagno; mai spettacolo fu più economico che una parata in quei tempi I vecchi e i giovani di comune accordo desideravano grandiosità e grandezza; migliaia di ragazzi sfilavano, alcuni di loro «scelti», altri semplice truppa; come in una stasi perduta in mezzo ai secoli erano mattine di maggio o di piena estate e il mondo rurale intomo L’Italia era come una povera isola in mezzo a nazioni dove l’agricoltura era in declino, e il poco grano era un oceano immenso dove cantavano tordi, allodole, gli attoniti uccelli del sole Le adunate si scioglievano sui palchi cadeva la brezza e tutto era vero, le bandiere continuavano a sventolare al vento che non le riconosceva. . |
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