Uno entre muchos epílogos / Uno dei tanti epiloghi
Trasumanar e organizzar, 1971
Tutte le poesie, Tomo II, Meridiani Mondadori, Milano 2003

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Uno entre muchos epílogos
Ay, Ninarieddo, recuerdas aquel sueño…
del que tantas veces hemos hablado…
Yo estaba en el coche y me iba solo con el asiento
vacío al lado mío, y tú corrías tras mí;
a la altura de la ventanilla aún entreabierta,
corriendo ansioso y obstinado, me gritabas
con un poco de llanto infantil en la voz:
“Paolo, ¿me llevas contigo? ¿Me pagas el viaje?”
Era el viaje de tu vida; y sólo en sueños
osaste pues descubrirte y pedirme algo.
Tú sabes muy bien que aquel sueño es parte de la realidad;
y no fue un Ninetto soñado el que dijo aquellas palabras.
Y es tan cierto que, cuando hablamos de ello, te ruborizas.
Ayer, en Arezzo, en el silencio de la noche,
mientras el centinela echaba la cadena a la cancela 
detrás de ti y tú estabas a punto de desaparecer,
con tu sonrisa fulmínea y burlona, me dijiste… “¡Gracias!”
“¿Gracias”, Niné? Es la primera vez que me lo dices.
De hecho, te das cuenta de ello y te corriges, aguantando el tipo
(en eso eres un maestro), bromeando:
“Gracias por el viaje”. El viaje que tú querías
que yo te pagase era, lo repito, el viaje de la vida:
y en ese sueño de hace tres, cuatro años decidí
lo que a mi equívoco amor por la libertad era contrario.
Si ahora me agradeces el viaje… Dios mío,
cuando estás en el calabozo, tomo con miedo
el avión hacia un lugar lejano. De nuestra vida soy insaciable,
porque una cosa única en el mundo nunca puede agotarse.
2 de septiembre de 1969


Uno dei tanti epiloghi

Ohi, Ninarieddo, ti ricordi di quel sogno...
di cui abbiamo parlato tante volte... 
Io ero in macchina, e partivo solo, col sedile 
vuoto accanto a me, e tu mi correvi dietro; 
all’altezza dello sportello ancora semiaperto, 
correndo ansioso e ostinato, mi gridavi 
con un po’ di pianto infantile nella voce:
«A Pa’, mi porti con te? Me lo paghi il viaggio?»
Era il viaggio della vita: e solo in sogno
hai dunque osato scoprirti e chiedermi qualcosa.
Tu sai benissimo che quel sogno fa parte della realtà; 
e non è un Ninetto sognato quello che ha detto quelle parole. 
Tanto è vero che quando ne parliamo arrossisci.
Ieri sera, a Arezzo, nel silenzio della notte, 
mentre il piantone rinchiudeva con la catena il cancello 
alle tue spalle, e tu stavi per sparire, 
col tuo sorriso, fulminea e buffo, mi hai detto... «Grazie!». 
«Grazie», Ninè? È la prima volta che me lo dici. 
E infatti te ne accorgi, e ti correggi, sanza perdere la faccia 
(cosa in cui sei maestro) scherzando:
«Grazie per il passaggio». Il viaggio che tu volevi 
ch’io ti pagassi era, ripeto, il viaggio della vita:
è in quel sogno di tre quattro anni fa che ho deciso 
ciò a cui il mio equivoco amore per la libertà era contrario. 
Se ora mi ringrazi per il passaggio... Dio mio,
mentre tu sei in gattabuia, prendo con paura
l’aereo per un luogo lontano. Della nostra vita sono insaziabile, 
perché una cosa unica al mondo non può essere mai esaurita.
2 settembre 1969

Pier Paolo Pasolini. Palabra de corsario - Madrid 2005

Madrid 2005: Exposición - Poemas: Indice - Pagine corsare: Sumario