.
[Casi un testamento]
Fue Pier Paolo
Pasolini mismo quien definió como un “testamento espiritual e intelectual”
las reflexiones y observaciones hechas a lo largo de una serie de
encuentros con el periodista inglés Peter Dragazde. “Para nosotros
los extranjeros”, cuenta Dragazde, “Pasolini era un personaje que representaba
a una Italia desconocida. Los periódicos y revistas anglosajones
para los que trabajaba me pedían muy a menudo entrevistas con Pasolini,
pero raramente las publicaban porque sus declaraciones y su estilo eran
difícilmente traducibles. No obstante, y aunque yo no compartía
muchas de sus opiniones políticas y actitudes personales, lo seguía
viendo de vez en cuando, sobre todo porque desde un principio admiré
su obra poética. Estos encuentros, en los que también participaba
mi mujer, se desarrollaban en su apartamento del barrio del Eur, el las
trattorie
de Campo dei Fiori y de la plaza Farnese o en los sets de los rodajes de
sus películas. Durante los seis años que
duró nuestra amistad, Pasolini cogió la costumbre de llamarme
"rompiscatole" (1), porque no dejaba de hacerle
preguntas para entrevistas que casi nunca salían a la luz. En el
último encuentro que tuvimos le mostré todos los apuntes
que había reunido y que quería utilizar para redactar un
amplio reportaje sobre su vida y su obra. Pues bien, Pasolini cogió
los folios, los reordenó, los volvió a escribir a máquina,
añadió aquí y allá algunas correcciones de
su puño y letra y, después de devolvérmelo todo, me
dijo riéndose: ‘Esto es casi un testamento espiritual e intelectual.
Si ocurriera algo, Dragazde, sáquelo. Creo que a alguien le podría
interesar”.
INTELECTUALES RUSOS
Respecto a las condenas
impuestas a los intelectuales rusos, me pronuncio en un estado de ánimo
particular: el estado de ánimo de quien ha sido condenado
por los tribunales italianos más o menos por las mismas razones
(cuatro meses con la condicional por “vilipendiar la religión”,
delito contemplado en un código aún fascista, en una de mis
películas, La ricotta). Además, no me cuento entre aquellos
que olvidan que, precisamente, los tribunales de Estados Unidos condenaron
a Pound; y que muchos intelectuales norteamericanos han tenido que exiliarse
por ser sospechosos de marxismo, es decir, de actividades contra el Estado.
Claro que, para Rusia, el caso es más grave: no tanto por la severidad
de las condenas cuanto porque el Estado, en lugar de autodestruirse, de
acuerdo con la estupenda ideología de Marx, se consolida cada vez
más, a través de la burocracia, el militarismo, la policía,
etc. Eso que los chinos llaman revisionismo, dulcifica en definitiva la
relación entre la producción (estatal) y los consumidores
(funcionarios), pero no dulcifica en absoluto esa horrible institución
que es siempre y en todas partes el Estado (el Poder).
CULTURA EN RUSIA
Muchos escritores
rusos son amigos míos; y hacia muchos de ellos, además de
amistad, siento aprecio. Pero me parece que la cultura oficial rusa (me
refiero concretamente a la literaria) es ociosa, aburrida, sedentaria,
conformista, sentimental y retórica. Evidentemente, igual que hay
otra cultura norteamericana, supongo que habrá también otra
cultura rusa. Sin embargo, no me gustaría que fuera la de Bulgákov.
CULTURA ITALIANA
Es una cultura de
sedentarios, todos iguales entre ellos, todos pequeñoburgueses y
todos integrados. Los católicos están orgullosos de su catolicismo;
los laicos, de su laicismo. Las vanguardias son casos de esnobismo y (afortunados
los vanguardistas, que siguen siendo tan ingenuos como para creer en estas
cosas) ¡de poder literario! No hay que olvidar que Italia es, culturalmente,
una provincia. Y no hay que olvidar lo que dice Goldmann respecto de la
“homología” entre una sociedad y las obras literarias que produce.
Hay algo de vida en el cine (que es, semiológicamente, un sistema
de signos no nacional sino internacional; por lo tanto, los directores
de cine están menos condicionados por la mezquindad de su mundo
nacional que los escritores).
LOS GRANDES POETAS
En Italia, el poeta
más grande es Sandro Penna (mientras que uno de los peores es Salvatore
Quasimodo). De los norteamericanos me gusta el primer Ginsberg. Me gustan
otros, recientemente fallecidos: Dylan Thomas, Machado y Kavafis.
POR QUÉ SAN MATEO
Estaba en Asís,
hospedado por una comunidad religiosa, para asistir a un debate sobre mi
primera película. Aquel día llegó sin previo aviso,
a Asís, el papa Juan XXVIII, lo cual provocó un colapso circulatorio
en la pequeña ciudad. Mi vi obligado a permanecer encerrado en mi
habitación y a aplazar mi partida. En la mesilla de noche había
un Evangelio. Empecé a leerlo, más bien por aburrimiento.
Después de dos páginas ya había decidido que iba a
rodar lo que al final sería mi Evangelio según Mateo.
Fue, pues, un trauma, una iluminación repentina. Pero ahora sé
que aunque hubiese hecho una elección razonada, no habría
podido elegir otro que no fuera el Evangelio de Mateo. Éste es,
en efecto, de los cuatro Evangelios, el más revolucionario.
¿ESCRIBO POESÍAS?
No, no escribo poesía
desde hace dos o tres años. La verdad es que no me lo esperaba.
Empecé a escribir poemas cuando tenía siete años,
y he seguido escribiendo sin interrupción hasta hace precisamente
dos o tres años. ¿Que por qué ya no escribo poemas?
Porque he perdido el destinatario. No veo con quién dialogar utilizando
esa sinceridad típica de la poesía, que llega incluso a ser
cruel. Durante años he creído que existía un destinatario
de mis “confesiones” o de mis “testimonios”. Pero ahora me he dado cuenta
de que no existe; de que con los amigos no es necesarios expresarse a través
de la poesía: se expresa uno existiendo. Las exageraciones, los
excesos y las ideas de cada uno se expresan viviendo. La poesía
necesita que haya una sociedad (es decir, un destinatario ideal) capaz
de dialogar con el pobre poeta. En Italia no existe tal sociedad. Existe
aún un buen pueblo simpático (especialmente allí donde
no llegan los periódicos ni la televisión) y una pequeña
élite
de burgueses cultos y desesperados. Pero una sociedad con la que uno se
pueda poner en contacto a través de la poesía no existe.
(Lo digo porque un poeta ha de tener ilusión, pero cuando la ha
perdido no debe figurarse que la tiene todavía).
RELIGIÓN FORMAL
Toda religión
formal, en el sentido de que su institución se ha vuelto oficial,
no sólo no es necesaria para mejorar el mundo, sino que incluso
lo hace peor.
CREENCIAS MÁS
PROFUNDAS
La religión
tal y como ahora se nos presenta es un viejo fenómeno del mundo
pastoril, campesino y artesanal, es decir, de un mundo no industrializado.
En nuestro caso concreto, hoy en día, la religión es un fenómeno
del Tercer Mundo. Un campesino indio o un pastor árabe son seguramente
más religiosos que un burgués católico o un capitalista
protestante.
(En Italia, en estos últimos cinco o seis años, las vocaciones
religiosas han disminuido en un 50 por ciento. ¿Por qué?
Porque Italia se va industrializando y el mundo campesino clásico
va desapareciendo. No puedo dejar de observar, sin embargo, que las vocaciones
han aumentado en Estados Unidos, precisamente el país más
industrializado del mundo. Y no sólo eso: también los fenómenos
beat,
hippy,
etc., son fenómenos de carácter religioso. Esto significa
que el mundo industrial también está empezando a expresar
su propio espíritu religioso, que sin embargo es sustancialmente
distinto del clásico. La protesta, por ejemplo, sustituye a la aquiescencia
y a la resignación; la libertad sustituye a la represión,
etc., etc.).
VIETNAM
¿Qué
se puede decir de Vietnam que no se haya dicho ya y que por lo tanto no
sea estúpido? Yo soy uno de los que menos hablan de Vietnam. Por
lo general hablo de Vietnam para decir que hay cosas peores que Vietnam.
Por ejemplo la prensa conservadora y la televisión. Siento mucho
respeto por los marines que Johnson (como en un sueño, dice
Moravia) ha enviado a morir a Vietnam, pero me veo obligado a gritar: “¡Vivan
los vietcongs!”.
CASTRISMO
Suspendo toda opinión
sobre el castrismo mientras no haya visto con mis propios ojos (o mientras
no me lo haya testificado alguien digno de crédito) que en Cuba
hay campos de trabajo y reeducación obligatorios.
COMUNISMO Y RELIGIÓN
La coexistencia
del comunismo y la religión es concebible en una sociedad como,
por ejemplo, la italiana. ¿Por qué? Porque Italia no es todavía
un país completamente industrializado (el Sur forma virtualmente
parte del Tercer Mundo) y, por lo tanto, para los campesinos y los últimos
artesanos la religión es un fenómeno natural y sincero. También
la burguesía italiana, que es muy reciente (casi todos nuestros
abuelos eran campesinos: en 1870, cuando se alcanzó la unidad de
Italia, el 90 por ciento de los italianos eran analfabetos), vive aún,
con mentalidad rural, la religión como una necesidad. De los ocho
millones de votantes comunistas, una gran parte no sólo es católica
por mentalidad, sino que además es practicante. El laicismo en Italia
es un fenómeno aristocrático, cultivado por élites
burguesas en el contexto europeo.
La guerra fría y el anticomunismo en Italia son, por lo tanto, dos
cosas estúpidas, y el diálogo, instaurado por Juan XXIII,
estaba ya en las cosas y en los hechos. Todo lo demás era herencia
fascista.
Para los países totalmente industrializados y con grandes y viejas
burguesías (Inglaterra, Estados Unidos) el asunto es muy distinto.
El laicismo (que es la religión del liberalismo) tiene una
gran difusión, también entre la clase trabajadora. Así
pues, la religión (el protestantismo, religión tradicional
de la burguesía) se ha liberalizado; comunistas, hay pocos. La cuestión
del “diálogo” no está de actualidad; o en todo caso es un
problema de asuntos exteriores.
Por lo tanto, comunismo y religión pueden coexistir en los países
preindustriales, en los que comunismo y religión se oponen en concreto
como dos ideologías distintas. En los países industrializados
(capitalistas o socialistas) tal coexistencia no es más que un hecho
teórico, porque en realidad no se da una coexistencia histórica
y objetiva.
Para terminar quisiera decir, no obstante, que lo contrario de la
religión no es el comunismo (que, aunque haya tomado de la tradición
burguesa el espíritu laico y positivista, en el fondo es muy religioso);
lo contrario de la religión es el capitalismo (despiadado,
cruel, cínico, puramente materialista, causa de la explotación
del hombre por el hombre, cuna del culto al poder y nido horrendo del racismo).
PACIFISMO
No soy pacifista
por naturaleza, sino por elección.
TEATRO Y CINE
Hay (y seguirá
habiendo) maleantes que hacen cine y teatro comercial con el fin de entretener
(y recaudar), y hay (y seguirá habiendo) imbéciles que hacen
cine y teatro para educar (sin recaudar). En realidad, el cine y el teatro
de autor no están hechos ni para divertir ni para educar.
UNA BUENA PELÍCULA
Sólo hay
una cosa esencial en una buena película: el hecho de que en la pantalla
pase algo real.
EL BIEN Y EL MAL EN
EL ARTE
El arte es una concepción:
es un sistema estilístico dentro de un sistema lingüístico.
Es un mensaje dentro de un código. Esto conlleva muchos compromisos.
Por supuesto, la forma más pura de arte es el silencio absoluto
de los poetas que no escriben.
SUFRIMIENTO Y ARTE
A este respecto,
yo no diría que sufrir sea necesario (porque si así lo hiciera
estaría enunciando una regla y utilizando por lo tanto una retórica
tranquilizadora), sino que es inevitable.
COMUNISTAS DE SALÓN
De los comunistas
de salón pienso lo mismo que pienso del salón. Mierda.
EL MUNDO GIRA A LA IZQUIERDA
Nos podemos preguntar
legítimamente dos cosas opuestas: 1) ¿Por qué el mundo
está situado a la derecha [en el espectro político]? 2) ¿Por
qué el mundo gira a la izquierda? No sé si en el futuro inmediato
prevalecerá el permanecer a la derecha o el girar a la izquierda.
En cualquier caso, se puede decir que en la derecha están, o estuvieron,
Franco, Salazar, los coroneles griegos, los ultramontanos italianos, los
neocapitalista ingleses y franceses —incluso los más avanzados—,
Johnson, toda la América profunda y, además, todas las personas
ricas del mundo (reyes árabes, maharajás indios, latifundistas
sicilianos, etc., etc.; con sus siervos: intelectuales conservadores, democracia
vaciada de contenido, intereses particulares…) Van a la izquierda, en cambio,
todos los pastores y los campesinos del Tercer Mundo (casi dos tercios
de la humanidad), los negros de Estados Unidos, la Nueva Izquierda norteamericana,
los hijos jóvenes de los capitalistas ingleses y franceses, un número
insignificante de intelectuales y, aunque poco a poco, las clases trabajadoras
del neocapitalismo mundial, incluidas las de Castilla y las de la región
Ática.
A la cabeza de quienes se quedan en la derecha no hay nadie, excepto la
horrenda cara de un anuncio publicitario que representa a un antipático
y mierdoso bienestar; a la cabeza de quienes van a la izquierda están
los vietcongs, vivos y muertos, los guardias-rojas y los muchachos de la
Unión Soviética (que en estos momentos está parada).
EL CAPITALISMO
El capitalismo es
hoy en día el protagonista de una gran revolución interna:
se está convirtiendo, revolucionariamente, en neocapitalismo.
En contradicción con lo que decía antes, podría afirmar
que la revolución neocapitalista se presenta como competidora de
las fuerzas mundiales que van a la izquierda. En cierto sentido, ella también
se sitúa a la izquierda. Y, hecho insólito, yendo (a su manera)
a la izquierda tiende a englobar todo lo que va a la izquierda. Ante este
neocapitalismo revolucionario, progresista y uniformador, se experimenta
un inaudito sentimiento (sin precedentes) de unidad del mundo.
¿Y por qué pasa esto? Porque el neocapitalismo coincide con
la completa industrialización mundial y con la aplicación
tecnológica de la ciencia. Todo esto es producto de la historia
de la humanidad: de todos los hombres, no de este o de aquel pueblo
en concreto. Y de hecho los nacionalismos tenderán, en un futuro
próximo, a nivelarse bajo la presión de este neocapitalismo
esencialmente internacional. De modo que la uniformidad del mundo (que
de momento sólo se intuye) será una uniformidad efectiva
de cultura, de formas sociales, de bienes y de consumo.
Yo espero, naturalmente, que en la competición que he mencionado
no gane el neocapitalismo, sino que ganen los pobres. Porque yo soy un
hombre antiguo, que ha leído a los clásicos, que ha recolectado
las uvas en los viñedos, que ha contemplado la salida y la puesta
del Sol sobre los campos, entre antiguos y fieles relinchos, entre benditos
balidos; que después ha vivido en pequeñas ciudades que llevan
en su espléndida imagen la impronta de las edades artesanales, en
las que hasta una casa de labranza o un murete son obras de arte, y un
riachuelo o una colina son suficientes para separar dos estilos y crear
dos mundos. (Por lo tanto, no me interesa para nada un mundo uniformado
por el neocapitalismo, es decir, por un internacionalismo engendrado, mediante
la violencia, por la necesidad de la producción y del consumo).
EL GENIO
¿Genio se
nace o se hace uno? Ante todo se nace hombre. Después, en los primeros
años de la infancia, se lleva uno tales sustos o experimenta tales
dulzuras, que al final toda la vida acaba siendo determinada por éstas
o aquéllos. Un genio (odio esta palabra) está determinado
por los miedos o por las dulzuras (ambos extremos) que ha experimentado
de pequeño. Lo de “hacerse” genio consiste en un ejercicio (tenaz,
oculto, inconsciente, obsesivo e irrefrenable) dirigido a recrear las dulzuras
infantiles o a levantar barreras contra los miedos infantiles.
LIBERTAD SEXUAL
¿Es la libertad
sexual necesaria para la creación? Sí. No. O quizá
sí. No, no, claro que no. Pero… sí. No, mejor no. ¿O
sí? ¡Oh, maravillosa incontinencia! (¡Oh, maravillosa
castidad!).
MEJORAMIENTO DEL MUNDO
Un individuo solo
que se proponga hacer algo para “el mejoramiento del mundo” es un
cretino. En su mayor parte, los que trabajan públicamente para “un
mejoramiento del mundo” acaban en la cárcel por estafa. Además,
al final el mundo consigue integrar casi siempre a los herejes. Por ejemplo:
las beatificaciones y las canonizaciones… Admítase que se canonice
a Juan XXIII: helo ahí integrado, convertido en una estampita, exorcizado.
Y no hay duda de que Juan XXIII contribuyó a un mejoramiento del
mundo. Pero si alguien le hubiese preguntado: “Perdone, ¿usted contribuye
al mejoramiento del mundo?”, se habría reído del entrevistador,
o a lo mejor lo habría mandado al diablo; y seguramente después
habría dicho para sí, sonriendo: “Hago lo que puedo”.
En realidad, el mundo no mejora nunca. La idea del mejoramiento del mundo
es una de esas ideas-coartada con las que se consuelan las conciencias
infelices o las conciencias obtusas (incluyendo en esta clasificación
también a los comunistas cuando hablan de “esperanza”). Así
pues, una de las maneras de ser útil al mundo es decir clara y rotundamente
que el mundo no mejorará nunca, y que sus mejorías son metahistóricas:
se producen en el momento en que alguien afirma una cosa real o cumple
un acto de valentía intelectual o cívica. Sólo la
suma (imposible) de esas palabras y esos actos produciría un mejoramiento
concreto del mundo. Y sería el paraíso y la muerte.
El mundo, por el contrario, lo que sí puede hacer es empeorar. Y
es por eso por lo que hay que luchar continuamente: y luchar, además,
por un objetivo mínimo, es decir, por la defensa de los derechos
civiles (cuando se hayan obtenido a través de anteriores luchas).
Los derechos civiles están constantemente amenazados, constantemente
en peligro de ser suprimidos. Es necesario, pues, luchar para crear nuevos
modelos de sociedad, en los que el programa mínimo de los derechos
civiles esté garantizado. Por ejemplo, una sociedad auténticamente
socialista.
COMUNISMO TRADICIONAL
Sí, el comunismo
tradicional está acabado. Tres son las causas: el neocapitalismo
con su nuevo modelo de civilización tecnológica; el Tercer
Mundo, con su vieja sociedad campesina; y China, que quiere llegar a la
civilización tecnológica sin pasar por la fase pequeño-burguesa.
LUCHA DE CLASES
Hoy en día,
la lucha de clases ya no es la clásica (el último ejemplo
es Cuba, cuya revolución es extraordinariamente parecida a la Rusa
de 1917). ¿Qué ha pasado? Los trabajadores están cada
vez más cautivados por la “calidad de vida” característica
de la industrialización total y de la sociedad del consumo (con
el mito de la técnica), mientras que los campesinos, que han participado
en las guerras de liberación nacional en todas las ex colonias del
mundo, tienen más conciencia social y de clase que en el pasado.
EL CATOLICISMO
Ahora mismo, el
catolicismo está ocupado sobre todo en sobrevivir. Con la disminución
de las vocaciones en un 50 por ciento y el cierre al apostolado de las
antiguas colonias (recuerdo el episodio del bajo Sudán), la Iglesia
católica ha entendido que para sobrevivir tiene simultáneamente
que: a) ser la Iglesia del Tercer Mundo; es decir, volver a sus orígenes
campesinos y pobres; y b) ser la Iglesia del mundo industrializado, capitalista
o comunista, que tiene exigencias religiosas completamente nuevas. Son
dos exigencias absolutamente contradictorias.
VIOLENCIA
¿Que si me
siento atraído por la violencia en sí? ¡Qué
pregunta tan difícil! ¿Cómo puedo conocer mi subconsciente?
¡Si lo conociera ya no sería subconsciente! El psicoanálisis
nos ha legado la maldita costumbre de “juzgar” a los demás también
por las tendencias de su subconsciente (¡como si fuéramos
unos experimentados psicoanalistas!). Por ejemplo: a uno le atropella un
coche, pobre hombre, y entonces todos salimos a coro: “Qué se le
va a hacer, si le han atropellado es porque en el fondo él lo deseaba,
así que ¡peor para él!”. Conscientemente, puedo decir
lo siguiente: que yo creo en el mito materno de la bondad y la indulgencia,
y es este mito lo que yo querría realizar en mi manera de vivir.
Por otro lado, son tantas las ofensas y los desengaños que este
mito mío ha padecido en las experiencias reales de la vida, que
no he podido evitar rebelarme, indignado.
Y dado que la indulgencia y la bondad, para ser tales, han de ser intrépidas
(me lo decía mi madre, quizá no con las palabras, pero sí
con el corazón), hete aquí que el indulgente y bondadoso,
cuando se rebela, llega hasta el final. Así pues, la versión
que yo doy de mi violencia es muy idílica: que se trata, en cualquier
caso, de una violencia única y exclusivamente intelectual.
ATAQUE A PÍO
XII
He atacado a Pío
XII por las mismas razones por las que la Iglesia le ha atacado algunos
años después (último acto: el relevo de su cargo del
cardenal Ottaviani).
CINEASTAS FAVORITOS
Dreyer (plenitud
sagrada de los rostros y los objetos); Buster Keaton (perfección
formal); Murnau (la mejor película del mundo es La última
carcajada); Mizoguchi (grande como Giuseppe Verdi), Renoir y Tati (los
únicos que han sabido hacer poesía sobre la pequeña
burguesía); Bergman (no el feudal, sino el burgués de Luces
de invierno); Godard (¿cómo no amarlo?); el bueno de
Fellini; y Charlot (los más grandes placeres del cine). Añadiré,
para completar el cuadro, que no me gusta ninguno de los mitos de Cahiers
du Cinéma, a saber: ni Hawks, ni Hitchcock, ni Ford. Y detesto
a Eisenstein.
TEMAS RELIGIOSOS
Soy un marxista
que elige temas religiosos. ¡Ésta sí que es buena!
¿Es que ahora existe también un monopolio de la religión?
¡He aquí la conclusión de cuarenta años de horrenda
propaganda y de macartismo! Muchos de los hombres más profundamente
religiosos de este siglo han sido comunistas. Pienso por ejemplo en Gramsci
(el fundador del PCI). Ellos han luchado por puro altruismo y han dado
a su vida un solo ideal (que sin duda alguna podemos calificar de ascético),
por el cual han desafiado la cárcel, la tortura y la muerte. Entiéndase
que cuando digo religioso no quiero decir creyente en una religión
confesional.
Los comunistas son en efecto, casi todos, laicistas y positivistas. Pero
el laicismo y el positivismos los han heredado de la civilización
burguesa (la gran civilización burguesa que primero hizo la revolución
liberal y después la revolución industrial). Lo que ha ocurrido
luego es que, para el burgués, laicismo y positivismo se han mantenido
inalterados (patrimonio, con todo, de una élite burguesa), mientras
que el nacionalismo y el imperialismo, nacidos como consecuencia directa
del capitalismo, han empujado muy pronto al burgués medio a las
viejas posiciones clericales: a cultivar una religión de mero interés,
hipócrita, estatal e incluso feroz (ver el clero zarista y franquista).
Por lo tanto, y si acaso, la pregunta legítima no es: “¿Puede
ser religioso un comunista?”, sino: “¿Puede ser religioso un burgués?”.
¿CREO EN DIOS?
Me he definido como
no creyente desde los catorce años. Por primera vez, en estos últimos
meses he concebido en cierto modo una idea, si bien inmanentista y científica,
de Dios.
Cómo he llegado a ello es muy curioso. Siempre he tenido interés
por los problemas lingüísticos, aun limitándome al campo
de la lengua italiana, y en Italia paso por ser un lingüista interesante,
si bien mal informado y excéntrico. Últimamente me he volcado
con pasión en unas investigaciones lingüísticas sobre
el cine. Era inevitable, pues, que recurriera a la semiología, ciencia
según la cual los sistemas de signos son infinitos, y no sólo
lingüísticos.
He llegado a la conclusión de que el cine, al reproducir
la realidad, hace una perfecta descripción semiológica de
ésta. Y que el sistema de signos del cine es prácticamente
el mismo sistema de signos de la realidad. Por lo tanto, ¡la realidad
es un lenguaje! ¡Lo que hay que hacer es la semiología
de la realidad, no la del cine! Pero si la realidad habla, ¿quién
es el que habla y con quién habla? La realidad habla consigo misma:
es un sistema de signos a través del cual la realidad habla con
la realidad. ¿No es espinosiano todo esto? Esta idea de la realidad,
¿no se parece a la idea de Dios?
GOLPES DE ESTADO
Tanto la intentona
de golpe de Estado en Italia, en 1964, como el exitoso golpe de Estado
en Grecia son acontecimientos que se han producido en el ámbito
de la OTAN. En Italia se llevó a juicio a los periodistas de L’Espresso
que denunciaron ante la opinión pública a algunos de los
responsables de dicha intentona. Sin embargo, el partido católico
(democristiano) ha paralizado, con el apoyo de los socialistas, la investigación
parlamentaria. Evidentemente, no existe la voluntad de dilucidar las responsabilidades
internacionales.
Nosotros los intelectuales (en este asunto tan grave) hemos brillado por
nuestra ausencia. Es cierto: en las cenas, en las reuniones, ponemos verde
a nuestra clase política, a la burguesía en la que se refleja
y, en general, a este pequeño, marginal, provinciano, indiferente
y miserable país que es Italia. ¿Pero y nosotros? ¿Qué
hacemos? ¿Acaso somos mejores? ¿Qué es lo que hace
que estemos ausentes y mudos? ¿El miedo? ¿La prudencia? ¿La
desconfianza? ¿La pereza? ¿La ignorancia? Sí, todo
eso.
SUBPROLETARIADO
Lo que me atrae
del subproletariado es su rostro, porque es limpio (mientras que el del
burgués es sucio); porque es inocente (mientras que el del burgués
es culpable); porque es puro (mientras que el del burgués es vulgar);
porque es religioso (mientras que el del burgués es hipócrita);
porque es loco (mientras que el del burgués es prudente); porque
es sensual (mientras que el del burgués es frío); porque
es infantil (mientras que el del burgués es adulto); porque es inmediato
(mientras que el del burgués es previsor); porque es amable (mientras
que el del burgués es insolente); porque es vulnerable (mientras
que el del burgués es altivo); porque es incompleto (mientras que
el del burgués es aquilatado) porque es confiado (mientras que el
del burgués es duro); porque es tierno (mientras que el del burgués
es irónico); porque es peligroso (mientras que el del burgués
es blando); porque es feroz (mientras que el del burgués es chantajista);
porque tiene color (mientras que el del burgués es blanco).
POBRES Y RICOS
Los pobres son
reales; los ricos, irreales.
PABLO VI
Se dice que Pablo
VI está en desventaja respecto a Juan XXIII porque éste
era más simpático. Lo rechazo absolutamente. Sólo
en un sentido superficial Juan XXIII era más simpático que
Pablo VI. En realidad, si pienso en lo que significa “simpatía”
(comunidad de sentimientos), me resulta más simpático Pablo
VI, porque sufre de la misma manera que yo, y actúa de esa manera
compleja, difícil de comprender, repleta de ímpetus y de
contradicciones, típica de los intelectuales. Lo que hace simpático
a Pablo VI es su atormentada inteligencia. El hecho de que no tenga cualidades
externas como el encanto o, precisamente, la simpatía, despierta
ternura.
KENNEDY
¡Oh, qué
se puede decir de John F. Kennedy! Es la única persona poderosa,
el único político del que me hubiera gustado ser amigo.
PROTESTA AMERICANA
Como ya he dicho
tantas veces y en tantos lugares, yo no quiero ser italiano. Me gustaría
ser estadounidense. Naturalmente, sería un estadounidense de la
otra
América. ¡Y por fin mi manera de protestar sería
libre!
¡Absolutamente, totalmente, locamente libre! En Italia, incluso
la protesta es conformista. La protesta liberal utiliza un lenguaje de
liceo que apesta a cadáver; la protesta marxista está preconstituida
como un formulario. ¡Mientras que no hay nada más hermoso
que inventar día tras día el lenguaje de la protesta!
CINE Y REALIDAD
El sistema de signos
del cine es el mismo que el de la realidad. Por ejemplo: estoy viendo la
cara de un muchacho con el pelo muy muy rizado, unos ojillos rientes y
una expresión cómica e inocente que parece amasada en su
propia carne. ¿De qué se trata? ¿De un muchacho que
tengo delante de mí realmente o de un primer plano que aparece en
la pantalla? Sea lo que sea, me habla de la misma manera, y yo lo entiendo
a través de los mismos signos. La verdadera naturaleza de ese muchacho
se me presenta y expresa de la misma manera tanto en la vida real como
en la pantalla.
Estoy hablando, claro está, de cine puro, no de manipulaciones comerciales
(en las que todo puede estar falseado por el manierismo del director y
de los actores…, pero falseado hasta qué punto, me pregunto; la
verdad, al final, ¿no acabará saliendo a la luz? Si el actor
es un idiota que interpreta a un genio, ¿no acabará viéndose
que es un idiota?). Para que el cine pueda hacer cosas nuevas tiene que
estar lo menos manipulado posible, ya sea en el sentido de la comercialidad
o ya sea en el sentido de la experimentación estilística:
una película de Mekas y una de Hollywood están, ambas, igual
de lejos de la realidad.
Y sólo la realidad puede ser, o ser vista, de manera distinta. Si
un director tiene una idea nueva de la realidad, dirá cosas nuevas
en sus películas.
A DE FILIPPO
Eduardo De Filippo
es el más grande de todos los actores italianos. En sus representaciones,
habla siempre en dialecto napolitano. Aunque él no lo sabe aún,
tengo pensado escribir un texto teatral para él. De este texto teatral
sólo sé de momento cuatro cosas: 1) que está hablado
en napolitano; 2) que se titula Mandolini; 3) que la acción
se desarrolla en China, entre campesinos y guardias-rojas; y 4) que el
protagonista es un chino que finge estar muerto, y que despierta únicamente
cuando está solo para charlar un rato consigo mismo, y que en una
ocasión, para desentumecer las piernas, ejecuta un ballet acompañado
por el sonido de las mandolinas. Probablemente, el hombre que finge estar
muerto es el símbolo de mi opinión sobre el comunismo chino.
¿Resucitaré? ¿Ejecutaré un ballet al son de
las mandolinas? ¿Borraré en mí todo signo de cultura,
occidental u oriental, y recuperaré la virginidad cultural de los
campesinos?
SISTEMA NORTEAMERICANO
Del sistema político
norteamericano me gusta la forma de protesta que tolera, y que se puede
resumir en una máxima delirante y maravillosa: “Sólo la verdadera
democracia puede destruir la falsa democracia”.
Gente, 17 de noviembre de
1975
(1)
Pelmazo.
[Quasi un testamento]
Era stato lo
stesso Pier Paolo Pasolini a definire un «testamento spirituale-intellettuale»
le riflessioni e osservazioni che aveva fatto nel corso di una serie di
incontri con il giornalista inglese Peter Dragadze. «Per noi stranieri»
racconta Dragadze, «Pasolini era un personaggio che rappreserntava
un‘Italia sconosciuta. I giornali e le riviste anglosassoni per cui lavoravo
mí chiedevano spesso interviste con Pasolini, ma poi finivano col
pubbiicarle raramente perché le sue dichiarazioni e il suo stile
risultavano diffícilmente traducibili. Ciò nonostante, e
benché io non condividessi molti dei suoi atteggiamenti politici
e personali, continuavo a vederlo di tanto in tanto, anche perché
avevo sempre amato la sua poesia. Questi incontri, ai quali partecipava
anche mia moglie, avvenivano nel suo appartamento all’Eur, nelle trattorie
di Campo dei Fiori e di piazza Farnese o sul set dei suoi film. Nei sei
anni della nostra amicizia, Pasolini aveva preso l’abitudine di chiamarmi
“rompiscatole” perché continuavo a fargli domande per interviste
che raramente vedevano la luce. Nell’ultímo dei nostri incontri
gli sottoposi tutti gli appunti che avevo raccolto e che volevo utilizzare
per un ampio servizio dedicato alla sua vita e alla sua opera. Ebbene,
Pasolini prese i fogli, li riordinò, li riscrisse a macchina, aggiunse
qua e là correzíoni di suo pugno; e al momento di restituirmi
il tutto, mi disse ridendo: “Questo è quasi un testamento spirituale-intellettuale.
Se dovesse succedere qualcosa, Dragadze, lo tiri fuori. Credo che a qualcuno
potrebbe interessare”. »
INTELLETTUALI RUSSI
A proposito delle
condanne agli intellettuali russi, io giudico in uno stato d’animo particolare:
nello stato d’animo, cioè, di chi è stato condannato dai
tribunali italiani più o meno per le stesse ragioni (quattro mesi
con condizionale per «vilipendio alla religione», reato previsto
in un Codice ancora fascista, a causa di un mio film, La ricotta).
Non sono poi uno di quelli che dimenticano che, giustamente, i tribunali
degli Usa hanno condannato Pound; e che molti intellettuali americani hanno
dovuto andare in esilio perché sospetti di marxismo, cioé
di attività antistatale. Certo, per la Russia, Il caso è
più grave: non tanto per la severità delle condanne, quanto
perché lo Stato anziché autodistruggersi, secondo la stupenda
ideologia di Marx, si consolida sempre di più, attraverso la burocrazia,
il militarismo, la polizia ecc. Quello che i cinesi chiamano revisionismo,
insomma, addolcisce iI rapporto tra produzione (statale) e consumatori
(statali), ma non addolcisce affatto quell’orribile istituzione che è
sempre e dappertutto lo Stato (il Potere).
CULTURA IN RUSSIA
Molti scrittori
russi sono miei amici; e per molti di essi, oltre che amicizia, ho anche
stima. Però mi sembra che la cultura ufficiale russa (parlo di quella
specificamente letteraria) sia pigra, noiosa, sedentaria, conformista,
sentimentale e retorica. Evidentemente come c’è un’altra cultura
americana, suppongo che ci sia anche un’altra cultura russa. Non vorrei
però che fosse quella di Bulgakov.
CULTURA ITALIANA
È una cultura
di sedentari, tutti uguali fra loro, tutti piccoli borghesi e tutti integrati.
I cattolici sono fieri del loro cattolicesimo, i laici sono fieri del loro
laicismo. Le avanguardie sono casi di snobismo, e (beati gli avanguardisti
che sono ancora così ingenui da credere in queste cose) di potere
letterario! Non bisogna dimenticare che ormai l’Italia è, culturalmente,
una provincia. E non bisogna dimenticare quello che dice Goldmann a proposito
dell’«omologia» tra una società e le opere letterarie
che produce. Un po’ più di vita c’è nel cinema (che è,
semiologicamente, un sistema di segni non nazionale, ma internazionale:
e quindi i registi sono meno condizionati dei letterati dalla meschinità
del loro mondo nazionale).
I GRANDI POETI
In Italia il più
grande poeta è Sandro Penna (mentre uno dei peggiori è Salvatore
Quasimodo). Degli americani amo il primo Ginsberg. Ne amo altri, morti
da poco: Dylan Thomas, Machado, Kavafis.
PERCHÉ SAN MATTEO
Ero ad Assisi, ospite
di una comunità religiosa, a discutere del mio primo film. Quel
giorno arrivò senza preannuncio, ad Assisi, Papa Giovanni XXIII.
Ciò bloccò il traffico nella cittadina; e io fui costretto
a restare chiuso in camera, rimandando la partenza. Sul comodino c’era
il Vangelo. Ho cominciato, per noia, a rileggerlo. Dopo due pagine avevo
già deciso che avrei girato quello che sarebbe stato il mio Vangelo
secondo Matteo. Si è trattato quindi di un trauma, di una illuminazione
improvvisa. Ma ora so che se anche avessi scelto ragionando non avrei potuto
scegliere che il Vangelo secondo Matteo. Esso è infatti, dei quattro
Vangeli, il più rivoluzionario.
SCRIVO POESIE?
No, non scrivo più
poesie da due o tre anni. Questo non me lo sarei mai aspettato. Ho cominciato
a scrivere infatti a sette anni d’età, e ho scritto senza interruzione
fino appunto a due o tre anni or sono. Perché non scrivo più?
Perché ho perduto il destinatario. Non vedo con chi dialogare usando
quella sincerità addirittura crudele che è tipica della poesia.
Ho creduto per tanti anni che un destinatario delle mie «confessioni»
e delle mie «testimonianze» esistesse. Mi sono dunque ora accorto
che non esiste. Che con gli amici non c’è bisogno di esprimersi
con la poesia: ci si esprime esistendo. Le proprie esagerazioni, i propri
eccessi, le proprie idee si esprimono vivendo. La poesia richiede che ci
sia una società (ossia un ideale destinatario) capace di dialogare
con il povero poeta. In Italia una tale società non c’è.
C’è un buon popolo ancora simpatico (specie là dove non arrivano
i giornali e la televisione) e una piccola élite di borghesi colti
e disperati. Ma una società con cui ci si possa mettere in rapporto
attraverso la poesia non c’è. (Lo dico perché un poeta deve
avere delle illusioni, ma quando le perde non deve illudersi di averle
ancora.)
RELIGIONE FORMALE
Ogni religione formale,
nel senso che la sua istituzione è diventata ufficiale, non solo
non è necessaria per migliorare il mondo, ma addirittura lo peggiora.
FEDI PIÙ PROFONDE
La religione così
come ora si presenta è un vecchio fenomeno del mondo pastorale,
contadino e artigianale, ossia del mondo non industrializzato. Nella fattispecie,
oggi, la religione è un fenomeno del Terzo Mondo. Un contadino indiano
o un pastore arabo sono certamente più religiosi di un borghese
cattolico o di un capitalista protestante.
(In Italia in questi ultimi cinque o sei anni le vocazioni religiose sono
diminuite del 50 per cento. Perché? Perché l’Italia si va
industrializzando, e il mondo contadino classico va scomparendo. Non posso
però non notare, a questo punto, come invece le vocazioni siano
aumentate negli Stati Uniti, ossia nel Paese più industrializzato
del mondo. Non solo, ma anche i fenomeni beat, hippies ecc.
sono fenomeni di carattere religioso. Ciò significa che anche il
mondo industriale sta cominciando a esprimere un suo spirito religioso:
che tuttavia pare essere sostanzialmente diverso da quello classico. La
protesta, per esempio, sostituisce l’acquiescenza e la rassegnazione, la
libertà sostituisce la repressione, ecc. ecc.).
VIETNAM
Cosa dire del Vietnam
che non sia stato già detto e che quindi non sia idiota? Io sono
uno di quelli che parlano il meno possibile del Vietnam. Parlo del Vietnam
generalmente per dire che ci sono delle cose peggiori del Vietnam. Per
esempio la stampa conservatrice e la televisione. Ho molto amore per i
marines
che Johnson (come in un sogno, dice Moravia) mandava a morire nel Vietnam,
tuttavia sono costretto a gridare: «Viva i Vietcong!».
CASTRISMO
Sospendo ogni giudizio
sul castrismo finché non avrò visto coi miei occhi (o finché
qualche persona attendibile non me lo abbia testimoniato) che a Cuba ci
sono dei campi obbligatori di lavoro e di rieducazione.
COMUNISMO E RELIGIONE
La coesistenza tra
comunismo e religione è concepibile in un mondo come quello italiano,
per es. Perché? Perché l’Italia non è ancora un Paese
del tutto industrializzato (il Sud fa idealmente parte del Terzo Mondo)
e quindi tra i contadini e tra gli ultimi artigiani, la religione è
un fenomeno naturale e sincero. Anche la borghesia italiana, che è
molto recente (tutti i nostri nonni sono dei contadini: nel 1870, anno
dell’unità d’Italia, il novanta per cento degli italiani erano analfabeti)
sente ancora, contadinescamente, la religione come una necessità.
Gli otto milioni di votanti comunisti sono in gran parte non solo cattolici
per mentalità, ma sono addirittura praticanti. Il laicismo in Italia
è un fenomeno aristocratico, praticato da élites borghesi
a livello europeo.
La guerra fredda e l’anticomunismo in Italia sono dunque due cose stupide,
e il dialogo, instaurato da Giovanni XXIII, era già nelle cose e
nei fatti. Tutto il resto era eredità fascista.
Per i Paesi completamente industrializzati e con grandi e vecchie borghesie
(Inghilterra, Stati Uniti) il discorso è molto diverso. Il laicismo
(che è la religione del liberalismo) vi ha una grande diffusione,
anche tra i lavoratori. Così la religione (il protestantesimo, religione
«tradizionale» della borghesia) si è liberalizzata;
comunisti ce n’è pochi. La questione del «dialogo» non
è perciò di attualità: o comunque è un problema
di affari esteri.
Dunque, comunismo e religione possono coesistere nei Paesi pre-industriali,
dove comunismo e religione si oppongono in concreto come due ideologie
diverse: nei Paesi completamente industrializzati (o capitalisti o socialisti)
tale coesistenza è puramente un fatto teorico, perché in
realtá non c’è coesistenza storica e oggettiva.
Per concludere vorrei dire tuttavia che il «contrario» della
religione non è il comunismo (che, benché abbia preso dalla
tradizione borghese lo spirito laico e positivistico, è in fondo
molto religioso); ma il «contrario» della religione è
il capitalismo (spietato, crudele, cinico, puramente materialistico, causa
di sfruttamento dell’uomo sull’uomo, culla del culto del potere, covo orrendo
del razzismo).
PACIFISMO
Non sono un pacifista
per natura, ma per elezione.
TEATRO E CINEMA
Ci sono (e ci saranno
sempre) dei furfanti che fanno il cinema e il teatro commerciale, con lo
scopo di divertire (per incassare), e ci sono (e ci saranno sempre) degli
imbecilli che fanno il cinema e il teatro per educare (senza incassare).
In realtà il cinema e il teatro d’autore non sono fatti né
per divertire né per educare.
UN BUON FILM
C’è una sola
cosa essenziale in un buon film: il fatto che sullo schermo passi della
realtà.
BENE E MALE IN ARTE
L’arte è
una concezione: è un sistema stilistico dentro un sistema linguistico.
È un messaggio dentro un codice. Ciò implica molti compromessi.
Certo la forma più pura di arte è il completo silenzio dei
poeti che non scrivono.
SOFFERENZA E ARTE
Per quel che ne
so, non direi che soffrire è necessario (perché in tal modo
enuncerei una regola e farei quindi della tranquillizzante retorica), ma
che è
inevitabile.
COMUNISTI DA SALOTTO
Penso dei comunisti
da salotto ciò che penso del salotto. Merda.
IL MONDO VA A SINISTRA
Ci possiamo chiedere
lecitamente due cose opposte: 1) Perché il mondo è a destra?
2) Perché il mondo va a sinistra? Non so se nel futuro immediato
prevarrà lo stare a destra o l’andare a sinistra. Comunque si può
dire che a destra ci sono, o ci furono: Franco, Salazar, i colonnelli greci,
i clericali italiani, i neocapitalisti anche più progrediti francesi
e inglesi, Johnson, tutta la provincia americana, e, inoltre le persone
ricche di tutto il mondo (Re arabi, maraja indiani, feudatari siciliani
ecc. ecc., coi loro servi: costituiti soprattutto da intellettuali conservatori,
per democrazia a parole, per interesse nei fatti). Vanno a sinistra invece
tutti i pastori e i contadini del Terzo Mondo (circa due terzi dell’umanità),
i negri d’America, la Nuova Sinistra americana, i giovani figli dei capitalisti
inglesi e francesi, quattro gatti d’intellettuali, e, benché piano
piano, le classi operaie del neocapitalismo di tutto il mondo, comprese
Castiglia e Attica. Alla testa di chi resta a destra non c’è nessuno
se non l’orrenda faccia di una réclame televisiva che rappresenta
un antipatico e stronzo benessere; alla testa di chi va a sinistra ci sono
i Vietcong vivi e morti, le Guardie Rosse e i ragazzi dell’Urss (che in
questo momento è ferma).
IL CAPITALISMO
II capitalismo è
oggi il protagonista di una grande rivoluzione interna: esso sta evolvendosi,
rivoluzionariamente, in neocapitalismo.
In contraddizione con quanto dicevo prima, potrei dire che la rivoluzione
neocapitalistica si pone come competitrice con le forze del mondo che vanno
a sinistra. In un certo modo va esso stesso a sinistra. E, fatto strano,
andando (a suo modo) a sinistra tende a inglobare tutto ciò che
va a sinistra. Davanti a questo neocapitalismo rivoluzionario, progressista
e unificatore si prova un inaudito sentimento (senza precedenti) di unità
del mondo.
Perché tutto questo? Perché il neocapitalismo coincide insieme
con la completa industrializzazione del mondo e con l’applicazione tecnologica
della scienza. Tutto ciò è un prodotto della storia umana:
di
tutti gli uomini non di questo o quel popolo. E infatti i nazionalismi
tendono, in un prossimo futuro, a essere livellati da questo neocapitalismo
naturalmente internazionale. Sicché l’unità del mondo (ora
appena intuibile) sarà un’unità effettiva di cultura, di
forme sociali, di beni e di consumi.
Io spero naturalmente che, nella competizione che ho detto, non vinca il
neocapitalismo: ma vincano i poveri. Perché io sono un uomo antico,
che ha letto i classici, che ha raccolto l’uva nella vigna, che ha contemplato
il sorgere o il calare del sole sui campi, tra i vecchi, fedeli nitriti,
tra i santi belati; che è poi vissuto in piccole città dalla
stupenda forma impressa dalle età artigianali, in cui anche un casolare
o un muricciolo sono opere d’arte, e bastano un fiumicello o una collina
per dividere due stili e creare due mondi. (Non so quindi cosa farmene
di un mondo unificato dal neocapitalismo, ossia da un internazionalismo
creato, con la violenza, dalla necessità della produzione e del
consumo.)
IL GENIO
Geni si nasce o
ci si crea? Prima di tutto si nasce uomini. Poi nei primi anni dell’infanzia
si prendono tali spaventi o si esperimentano tali dolcezze, che tutta la
vita ne è determinata. Un genio (odio questa parola) è determinato
dagli spaventi o dalle dolcezze (ambedue estremi) che ha subito da bambino.
Il «crearsi» genio consiste in un manovrare (accanito, occulto,
inconscio, invasato, irrefrenabile) per ricreare le dolcezze infantili
o per creare barriere contro gli spaventi infantili.
LIBERTÀ SESSUALE
La libertà
sessuale è necessaria alla creazione? Sì. No. O forse sì.
No, no, certamente no. Però... sì. No, è meglio no.
O sì? Ah, incontinenza meravigliosa! (Ah, meravigliosa castità.)
MIGLIORAMENTO DEL MONDO
Un singolo che faccia
qualcosa proponendosi «il miglioramento del mondo» è
un cretino. Per la maggior parte, coloro che pubblicamente lavorano «al
miglioramento del mondo» finiscono in carcere per truffa. Inoltre
il mondo riesce sempre alla fine a integrare gli eretici. Per esempio le
beatificazioni e le santificazioni... Ammettete che santifichino Papa Giovanni
XXIII: eccolo integrato, messo in un santino e esorcizzato. E non c’è
dubbio che Giovanni XXIII abbia contribuito a un possibile miglioramento
del mondo. Ma se qualcuno gil avesse chiesto: «Scusi, lei contribuisce
al miglioramento del mondo?», lui l’avrebbe preso in giro, o magari
mandato al diavolo, e certamente poi sorridendo avrebbe detto fra sé:
«Faccio quello che posso».
In realtà, il mondo non migliora mai. L’idea del miglioramento del
mondo è una di quelle idee-alibi con cui si consolano le coscienze
infelici o le coscienze ottuse (includo in questa classificazione anche
i comunisti quando parlano di «speranza»). Dunque, uno dei
modi per essere utili al mondo è dire chiaro e tondo che il mondo
non migliorerà mai, e che i suoi miglioramenti sono metastorici,
avvengono nel momento in cui qualcuno afferma una cosa reale o compie un
atto di coraggio intellettuale o civile. Solo una somma (impossibile) di
tali parole o tali atti effettuerebbe un miglioramento concreto del mondo.
E sarebbe il paradiso e la morte.
Il mondo può peggiorare, invece, questo sì. E per questo
che bisogna lottare continuamente: e lottare, poi, per un obiettivo minimo,
ossia per la difesa dei diritti civIIi (quando si siano ottenuti attraverso
precedenti lotte). I diritti civili sono infatti eternamente minacciati,
eternamente sul punto di venire soppressi. È necessario quindi anche
lottare per creare nuovi tipi di società, in cui il programma minimo
dei diritti civili sia garantito. Per esempio, una società veramente
socialista.
COMUNISMO TRADIZIONALE
Sì, il comunismo
tradizionale è finito. Tre ne sono le cause: il neocapitalismo con
il suo nuovo tipo di civiltà tecnologica, il Terzo Mondo con la
sua vecchia società contadina, e la Cina che non vuole arrivare
alla civiltà tecnologica attraverso la fase piccolo-borghese.
LOTTA DI CLASSE
La lotta di classe
oggi non è più quella classica (l’ultimo esempio è
quello di Cuba, la cui rivoluzione è ancora straordinariamente analoga
a quella russa del ‘17). Cos’è successo? Gli operai sono sempre
più conquistati dalla «qualità di vita» che è
tipica della totale industrializzazione e della civiltà dei consumi
(col mito della tecnica), mentre i contadini, che hanno partecipato alle
guerre di liberazione nazionale in tutte le ex colonie del mondo, hanno
una maggiore coscienza sociale e classista che nel passato.
IL CATTOLICESIMO
II cattolicesimo
oggi è occupato soprattutto a sopravvivere. Diminuite le vocazioni
del cinquanta per cento, chiusi all’apostolato i Paesi ex coloniali (ricordo
l’episodio del Basso Sudan), la Chiesa cattolica ha capito che per sopravvivere
deve insieme: a) essere la Chiesa del Terzo Mondo, ossia tornare alle origini
contadine e povere; b) essere la Chiesa del mondo industrializzato, capitalista
o comunista, che ha esigenze religiose di tipo del tutto nuovo. Sono due
necessità assolutamente contraddittorie.
VIOLENZA
Se sono attratto
dalia violenza in sé? Che domanda difficile! Come faccio a conoscere
II mio inconscio? Se lo conoscessi non sarebbe più inconscio! La
psicanalisi ci ha dato la maledetta abitudine di «giudicare»
gli altri anche attraverso le tendenze del loro inconscio (come se potessimo
analizzarli da provetti psicanalisti, poi!). Per esempio, uno va sotto
un’automobile, poveraccio: e allora tutti noi in coro: «Pazienza,
se è andato sotto un’automobile, vuol dire che cosi egli voleva.
Quindi tanto peggio per lui!». Nella mia coscienza, posso dire questo:
che io ho il mito materno della bontà e della mitezza, ed è
questo mito che vorrei realizzare vivendo. D’altra parte sono tante le
offese e le delusioni che questo mio mito ha sofferto, nelle esperienze
reali della vita, che non ho potuto non ribellarmene indignato.
E poiché la mitezza e la bontà, per essere tali, devono essere
intrepide (me lo diceva mia mamma, magari non con le sue parole ma col
suo essere), ecco che il mite e il buono, se si ribella, va fino in fondo.
È dunque molto idillica la versione che io do della mia violenza:
che è comunque una violenza tutta e soltanto intellettuale.
ATTACCO A PIO XII
Ho attaccato Pio
XII per le stesse ragioni per cui la stessa Chiesa l’ha attaccato qualche
anno dopo (ultimo atto, la dispensa dai suoi incarichi del cardinale Ottaviani).
REGISTI PREFERITI
Dreyer (assolutezza
sacrale deghi oggetti e dei volti); Buster Keaton (perfezione formale);
Murnau (il più bel film del mondo è L’ultima risata);
Mizoguchi (grande come Giuseppe Verdi); Renoir e Tati (gli unici che hanno
saputo fare della poesia sulla piccola borghesia); Bergman (non quello
feudale, ma quello borghese di Luci d’inverno); Godard (come si
fa a non amarlo?); il buono e matto Fellini; Charlot (i più grandi
piaceri del cinema). Aggiungerò, per completare il quadro, che non
amo nessuno dei miti dei «Cahiers du cinéma», cioè
Hawks, Hitchcock, Ford. E detesto Eisenstein.
SOGGETTI RELIGIOSI
Sono un marxista
che sceglie soggetti religiosi. Questa è bella! Esiste adesso anche
un monopolio sulla religione? Ecco la conclusione di quarant’anni di orrenda
propaganda e di maccartismo! Molti degli uomini più profondamente
religiosi di questo secolo sono comunisti. Penso per esempio a Gramsci
(il fondatore del Pci). Essi hanno lottato per puro altruismo e hanno dato
alla loro vita un solo alto ideale (che possiamo definire senz’altro ascetico),
per cui hanno sfidato prigione, torture e morte. S’intende che quando dico
religioso non intendo dire credente in una religione confessionale.
I comunisti sono infatti (quasi tutti) laici e positivisti. Ma laicismo
e positivismo essi l’hanno ereditato dalia civiltà borghese (la
grande civiltà borghese che ha fatto la rivoluzione liberale prima,
e poi la rivoluzione industriale). Solo che poi, nel borghese, laicismo
e positivismo sono rimasti tali (patrimonio, tuttavia, di una élite
borghese), mentre il nazionalismo e l’imperialismo, nati come conseguenza
diretta del capitalismo, hanno respinto il borghese medio, ben presto,
nelle vecchie posizioni clericali: a coltivare una religione di puro interesse,
ipocrita, statale e addirittura feroce (vedi il clero zarista e franchista).
Quindi, se mai, la domanda lecita non è affatto: «Può
un comunista essere religioso?»; ma piuttosto: «Può
un borghese essere religioso?».
CREDO IN DIO?
Mi sono sempre definito
non credente dall’età di quattordici anni. Per la prima volta in
questi ultimi mesi ho in qualche modo concepito un’idea, sia pure immanentistica
e scientifica di Dio. Come ci sono arrivato è molto curioso. Io
mi sono sempre interessato di problemi linguistici, sia pure in campo strettamente
italianistico, e in Italia passo per essere un linguista interessante sia
pure male informato e balzano. Ultimamente mi sono appassionato a delle
ricerche linguistiche sul cinema. E, naturalmente, non potevo non ricorrere
alla semiologia: scienza per cui i sistemi di segni sono infiniti, e non
soltanto linguistici.
Sono giunto alla conclusione che il «cinema», riproducendola,
fa una perfetta descrizione semiologica della realtà. E che il sistema
di segni del cinema è in pratica lo stesso sistema di segni della
realtà. Quindi la realtà è un linguaggio!
Bisogna fare la semiologia della realtà, altro che quella del cinema!
Ma se la realtà parla, chi è che parla e con chi parla?
La realtà parla con se stessa: è un sistema di segni attraverso
cui la realtà parla con la realtà. Tutto ciò non è
spinoziano? Questa idea della realtà non assomiglia a quella di
Dio?
COLPI DI STATO
Sia il tentato colpo
di Stato italiano del 1964 che il colpo di Stato riuscito in Grecia, sono
avvenimenti accaduti nell’ambito della Nato. In Italia è si fatto
un processo contro i giornalisti dell’«Espresso» che hanno
denunciato all’opinione pubblica alcuni dei responsabili del tentato colpo
di Stato. L’inchiesta parlamentare è stata però bloccata
dal partito cattolico (democristiano) con l’appoggio dei socialisti. Evidentemente
non si vuole risalire a responsabilità internazionali.
Noi intellettuali (in questa vicenda, molto grave) brilliamo per la nostra
assenza. È vero, a cena, in salotto, ne diciamo di cotte e di crude
contro la classe politica dirigente, contro la borghesia italiana che la
esprime, e, in genere, contro questo piccolo, marginale, provinciale, qualunquistico,
miserabile Paese che è l’Italia. Ma noi? Cosa facciamo? Siamo forse
migliori? Che cos’è che ci fa essere assenti e muti? La paura? la
prudenza? la sfiducia? la pigrizia? l’ignoranza? Si, tutto questo.
SOTTOPROLETARIATO
Mi attrae nel sottoproletariato
la sua faccia, che è pulita (mentre quella del borghese è
sporca); perché è innocente (mentre quella del borghese è
colpevole), perché è pura (mentre quella del borghese è
volgare), perché è religiosa (mentre quella del borghese
è ipocrita), perché è pazza (mentre quella del borghese
è prudente), perché è sensuale (mentre quella del
borghese è fredda), perché è infantile (mentre quella
del borghese è adulta), perché è immediata (mentre
quella del borghese è previdente), perché è gentile
(mentre quella del borghese è insolente), perché è
indifesa (mentre quella del borghese è dignitosa), perché
è incompleta (mentre quella del borghese è rifinita), perché
è fiduciosa (mentre quella del borghese è dura), perché
è tenera (mentre quella del borghese è ironica), perché
è pericolosa (mentre quella del borghese è molle), perché
è feroce (mentre quella del borghese è ricattatoria), perché
è colorata (mentre quella del borghese è bianca).
POVERI E
RICCHI
I poveri sono reali,
i ricchi irreali.
PAOLO VI
Si dice che Paolo
VI sia «handicappato» dal fatto che Giovanni XXIII fosse più
simpatico di lui. Lo contesto assolutamente. Solo in senso superficiale
Giovanni XXIII era píù simpatico di Paolo VI. In realtà
se io penso ciò che significa «simpatia» (comunità
di sentimenti) trovo che mi è piuttosto più simpatico Paolo
VI, perché egli soffre quello che soffro io, e si comporta in quel
modo complesso, difficile a capirsi, pieno di slanci e anche di contraddizioni,
che è tipico di ogni intellettuale. Ciò che rende simpatico
Paolo VI è la sua tormentata intelligenza: e il fatto che egli non
abbia qualità esteriori di gradevolezza e, appunto, di simpatia,
fa quasi tenerezza.
KENNEDY
Ah, cosa dire di
John Kennedy! È l’unica persona di potere, l’unico uomo politico
di cui vorrei essere stato intimo amico.
PROTESTA AMERICANA
Come ho detto tante
volte e da tante parti, io non voglio essere italiano. Vorrei essere americano.
Sarei naturalmente un americano dell’altra America. E finalmente
la mia forma di protesta sarebbe libera! Assolutamente, completamente,
pazzamente libera! In Italia anche la protesta è conformista.
La protesta liberale usa un linguaggio liceale che puzza di cadavere, la
protesta marxista è tutta precostituita come un formulario. Mentre
non c’è niente di più bello che inventare giorno per giorno
il linguaggio della protesta!
CINEMA E REALTÀ
Il sistema di segni
del cinema è lo stesso sistema di segni della realtà. Per
esempio: ho davanti agli occhi la faccia di un ragazzo coi capelli ricci
ricci, gli occhi a mezza luna, ridenti, un’espressione buffa e innocente
che sembra impastata nella sua stessa carne. Di cosa si tratta? Di un ragazzo
che ho davanti a me nella realtà, o di un P.P. [primo piano] che
mi appare nello schermo? Comunque sia, esso mi parla allo stesso modo,
e io lo capisco attraverso gli stessi segni. La reale natura di quel ragazzo
si espime a me sempre nello stesso modo sia nella realtà che nello
schermo.
Parlo s’intende di cinema puro, non di manipolazione commerciale (in cui
tutto può venire falsato dal manierismo del regista e degli attori…
ma falsato, mi chiedo, fino a che punto?, la verità, alla fine,
non salta sempre fuori? Se l’attore è un idiota che fa la parte
di un genio, non salta fuori alla fine che è un idiota? Perché
il cinema possa fare delle cose nuove, deve essere il meno manipolato possibile,
sia nel senso della commercialità, sia nel senso della sperimentazione
stilistica: un film di Mekas e un film di Hollywood sono ugualmente lontani
dalla realtà.
Ed è solo la realtà che può essere, o essere vista,
in modo nuovo. Se un regista ha un’idea nuova della realtà, dirà
nei suoi films delle cose nuove.
PER DE FILIPPO
Eduardo De Filippo
è il più grande attore italiano. Egli recita in dialetto
napoletano. Senza che egli ancora lo sappia, io ho progettato di scrivere
un testo teatrale per lui. Di questo testo teatrale so solo, per ora, quattro
cose: 1) che è parlato in napoletano; 2) che s’intitola Mandolini;
3) che è ambientato in Cina, tra contadini e Guardie Rosse; 4) che
il protagonista è un cinese che si finge morto, e si risveglia solo
quando è solo, facendo quattro chiacchiere fra sé, e una
volta, per sgranchirsi le gambe, fa un balletto accompagnato dal suono
dei mandolini. Probabilmente l’uomo che finge di essere morto è
un simbolo del mio giudizio sul comunismo cinese. Resusciterò? Farò
un balletto al suono dei mandolini? Cancellerò da me ogni segno
di cultura, occidentale o orientale, e riavrò la verginità
culturale dei contadini?
SISTEMA AMERICANO
Del sistema politico
americano amo la forma di contestazione che esso consente, che si può
riassumere in una massima folle e meravigliosa: «Solo la vera democrazia
può distruggere la falsa democrazia».
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