La saggistica

"Pagine corsare"
Saggistica

Pasolini y sus "ragazzi di vita"
di Antonio José Quesada

20 de junio de 2008

Pasolini e i suoi "ragazzi di vita", di Antonio José Quesada

Escribía Gogol, en el capítulo VII de la primera parte de “Almas muertas”, que el escritor que se dedicaba a plasmar los planos felices de la vida era tratado con grandes aplausos “y todos van tras su carro triunfante”, mientras que era otro diferente el destino que esperaba al escritor que sacaba a la luz las pequeñas o grandes miserias de la vida: sus contemporáneos “calificarán de bajas y mezquinas las obras que él creó con tanto cariño, le colocarán en el despreciable rincón asignado a los escritores que ofenden a la Humanidad, le atribuirán las cualidades de los personajes que él mismo modeló, y le negarán el corazón, el alma y la llama divina del talento”. Gogol sabe de esto, y el propio libro en que se inserta puede demostrárnoslo.

No se puede negar que bastante de esto le sucedió también a mi siempre admirado Pier Paolo Pasolini, sobre todo en su fase de descripción literaria y cinematográfica de los suburbios de Roma. Siempre en el filo de la navaja, creando entre secuestros judiciales y querellas por ofender sensibilidades (ofende la sensibilidad no que las cosas sucedan, sino que se cuente que suceden). Las gentes del poder le tenían por un desviado sexual y político que, como era lógico, sólo era capaz de reflejar lo malo de la realidad, la podredumbre de una Italia que resurgía a pasos de gigante de una guerra de la que salió vencedora y derrotada, pero que avanzaba. Los comunistas también le condenaban, porque atribuía a los chicos pobres de los suburbios todos los vicios y se recreaba en ellos, cuando para los comunistas los pobres eran buenos per se. Total, uno por otro, la casa sin barrer y el maestro batiéndose con todos.

Pero Pasolini estuvo por encima de todo. Como le pudo decir Cela al censor de su Pascual Duarte, “dentro de cien años nadie se acordará de usted, pero todos recordarán mi novela”. Y ese gusto por reflejar estos suburbios, le borgate, se reflejó principalmente en sus dos primeras novelas, “Ragazzi di vita” y “Una vita violenta”, así como en sus dos primeras películas, “Accattone” y “Mamma Roma”. Hay un cordón umbilical entre todas ellas, y podemos llegar a confundir al Ricetto, a Tommasso, a “Accattone” o a la “Mamma Roma”, y pasarlos de un trabajo a otro casi sin problema. Su cuasi-fungibilidad es sorprendente, y el ambiente que crea es respirable en todas ellas.

A Pasolini siempre le gustaron los dialectos, basta recordar sus comienzos friulanos, pero el descubrimiento de Roma lo fue todo para él. “Roma è certamente la più bella città del mondo”. Y el baño en el Tíber era un modo de bautizarse como romano: “Sto diventando romano… Faccio il bagno in Tevere” (como lo hacían los protagonistas de “Acattone”, lanzándose desde el puente de Sant’Angelo). En Roma se hablaba el romanesco, pero además existía la jerga de arrabal, en la que eran doctores los hermanos Citti, Franco y Sergio, finos filólogos que entraban y salían de reformatorios y de Pietralata como de la casa que a lo mejor eran para ellos. También su actor fetiche, Ninetto Davoli, demostraba buen hacer en eso de mezclar el romanesco achulapado de la periferia con términos de su Calabria original. Pasolini será tan reconocido en este punto que hasta Gadda le pide asesoramiento para su pasticciaccio brutto di Via Merulana, donde la jerga también es importante (qué recuerdos me trae la Via Merulana, pero no me meteré en este jardín, que me pierdo…).

Tras ver las dos películas, uno no puede leer las novelas citadas sin ponerle a los protagonistas la cara de los Citti, de Davoli, de Garofolo y de algunos secundarios de interés, y uno no puede ver estos filmes sin pensar en el Forte di Pietralata, el río Aniene, Termini y tantos otros sitios fetiche de Pasolini. Alguna vez reivindiqué al Pasolini que admiraba, al literato (convencido, como estoy de ello, e influido por Siciliano), lo escribí en Rebelión, pasó a la web oficial de Pasolini e, incluso, he recogido el artículo en mi “Cuaderno de Roma”, el diario de viaje que me traje de mi última estancia romana, pero hoy quiero incidir especialmente en estas dos películas, pues son básicas para entender el mundo de Pasolini en lo que toca a los ragazzi di vita. Sirven para ponerle cara a ese mundo pasoliniano de los arrabales, y no es poco.

Además, como en Pasolini se mezclan realidad y ficción, sus amigos salen en las películas (he descubierto a la Morante haciendo de prostituta en “Accattone”, un papel fugaz en prisión) y el propio genio vive experiencias dignas de sus películas (más de una vez declarará ante los tribunales que tal o cual cosa la hizo para ambientarse de cara a una película). Incluso su muerte es digna de una película suya: cena con Ninetto Davoli y se va para Termini a buscar a algún ragazzo di vita, una especie de clon de Davoli llamado “La Rana” Pelosi, con el que cena un poco de pizza allá por la Via Ostiense y tiran para Ostia, donde terminan la faena y donde a Pasolini lo asesinan. Es un secreto a voces que hubo alguien más, pero no sabemos quién es el tercer hombre. Sciascia podría decirnos que da igual la identidad, que el contexto es claro. Sólo falta la palabra “Fine” en blanco y negro.

Total, que hoy quiero reivindicar las dos primeras películas de Pasolini como modo de ampliar su tratamiento de los ragazzi di vita. Es básico, pero como no lo había hecho, ahora queda aquí, y les recomiendo que vean las películas. Además, en la segunda aparece una Anna Magnani que llena la pantalla, y sólo por verla merece la pena todo. Una prostituta que, como Italia misma, comprueba que la vida no es como la soñaba, que no todo sale bien y que hay que trabajar duro para, a lo mejor, lograr algo, y cuya risa amarga nos hace reír y, a lo mejor, llorar. La Magnani es esa Italia (es Mamma Roma, no se nos olvide) que trabaja cada día por salir adelante, que pasa necesidad, que grita, gesticula y se desgreña y que tan poco gusta a los políticos, pues no es propaganda de lo buenos que son. La Magnani es esa bellísima fea que nos recuerda quiénes somos de verdad, aunque a lo mejor no nos guste reconocernos.

Pasolini, siempre sugerente, el último renacentista. El notario de los arrabales romanos.
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Pasolini e i suoi "ragazzi di vita"
di Antonio José Quesada
[trad.it. Angela Molteni]
Scriveva Gogol, nel capitolo VII della prima parte di "Anime morte" che lo scrittore che si dedica a descrivere gli aspetti felici della vita è accolto con grandi applausi e “tutti saltano sul suo carro trionfante", mentre un destino differente è quello che attende lo scrittore che mette in luce le piccole o grandi miserie della vita: i suoi contemporanei "definiranno basse e meschine le opere che egli ha creato con tanto affetto, lo collocheranno nello spregevole angolo assegnato agli scrittori che offendono l'Umanità, gli attribuiranno le qualità dei personaggi che egli stesso descrisse, e gli negheranno il cuore, l'anima e la fiamma divina del talento". Gogol è cosciente di ciò, e il suo libro in cui inserisce queste riflessioni lo dimostra.

Non si può negare che ciò accadde spesso anche al mio sempre ammirato Pier Paolo Pasolini, soprattutto nella sua fase di descrizione letteraria e cinematografica dei sobborghi di Roma. Sempre sul filo di una lama, tra sequestri giudiziari e accuse di offendere la sensibilità atrui (offese alla sensibilità non perché i fatti non succedessero, ma perché venivano raccontati). Chi era al potere lo considerava un deviato sessuale e politico che, com’era logico per loro, era soltanto in grado di riportare gli aspetti negativi della realtà, il marciume di un’Italia che risorgeva a passi da gigante da una guerra dalla quale la sinistra era uscita vincitrice e sconfitta, ma che avanzava. Anche i comunisti lo condannavano, perché attribuiva ai ragazzi poveri dei sobborghi tutti i vizi possibili e si svagava con loro, mentre per i comunisti i poveri erano buoni in quanto tali. Totale, l’uno e l’altro: la casa sporca e il maestro costretto a battersi contro tutti.

Ma Pasolini rimase al di sopra di tutto ciò. Come disse Cela al censore del suo Pascual Duarte, [La familia de Pascual Duarte è un romanzo di Camilo José Cela, 1942, ndr] "tra cent'anni nessuno si ricorderà di lei, ma tutti ricorderanno il mio romanzo". E quel gusto di parlare di questi sobborghi, le borgate, si manifestò principalmente nei suoi due primi romanzi, "Ragazzi di vita" e "Una vita violenta", così come nei suoi due primi film, "Accattone" e "Mamma Roma". C'è un cordone ombelicale che lega queste opere, e si può arrivare a confondere il Riccetto con Tommaso, o con Accattone o con Mamma Roma, o trasferirli da un'opera a un'altra quasi senza problemi. La pressocché totale interscambiabilità dei personaggi è sorprendente, e l’affinità dell'ambiente che vi è descritto è respirabile in questi lavori.

I dialetti sono sempre piaciuti a Pasolini, basta ricordare i suoi inizi friulani, ma la scoperta di Roma fu per lui essenziale. "Roma è certamente la più bella città del mondo". E il bagno nel Tevere era un modo di battezzarsi come romano: "Sto diventando romano… Faccio il bagno in Tevere", (come lo faceva il protagonista di "Accattone", lanciandosi dal ponte di Castel Sant'Angelo). A Roma si parlava il romanesco, ma esisteva anche un gergo dei sobborghi, nel quale erano laureati i fratelli Citti, Franco e Sergio, fini filologi che entravano e uscivano dai riformatori e da Pietralata come dalla casa migliore che avessero. Anche il suo attore feticcio, Ninetto Davoli, dimostrava buona attitudine a mescolare il gergo romanesco della periferia con i termini dialettali della sua Calabria originaria. A Pasolini sarà talmente riconosciuta questa familiarità con il dialetto che perfino Gadda gli chiederà una consulenza per il suo Pasticciaccio brutto di Via Merulana, dove anche il gergo è importante (che ricordi ho di Via Merulana, ma non entrerò in questo giardino, altrimenti potrei perdermi…).

Dopo aver visto i due film, non si possono leggere i romanzi citati senza assegnare ai protagonisti il viso dei Citti, di Davoli, di Garofolo e di alcuni interessanti attori secondari, e uno non può vedere questi film senza pensare al Forte di Pietralata, al fiume Aniene, a Termini e a tanti altri luoghi-feticcio di Pasolini. Qualche volta mi sono riferito al Pasolini che ammiro, al letterato (convinto, come sono, e influenzato da Siciliano), l’ho scritto in “Ribellione” e sul web ufficiale di Pasolini, e ho riportato l'articolo anche nel mio "Quaderno di Roma", il diario di viaggio scritto dopo il mio ultimo soggiorno romano, ma oggi voglio soffermarmi specialmente su questi due film, perché sono basilari per intendere il mondo di Pasolini e ciò che lo tocca nei ragazzi di vita. Servono per osservare il mondo pasoliniano dei sobborghi, e non è poco.

Inoltre, poiché in Pasolini si mescolano realtà e finzione, i suoi amici recitano nei film (ho scoperto che la Morante faceva la prostituta in "Accattone", un fugace ruolo in carcere), e lui stesso vive esperienze degne dei suoi film (più di una volta dichiarerà davanti ai tribunali che una cosa o l’altra l’aveva fatta per ricercare personalmente l’ambientazione di un film). Perfino la sua morte è degna di un suo film: cena con Ninetto Davoli e va a Termini a cercare qualche ragazzo di vita, una specie di clone di Davoli chiamato "La Rana" Pelosi, col quale cena sulla Via Ostiense e prosegue per Ostia, dove Pasolini viene assassinato. Molte voci sostengono che vi fu più di una persona, ma non sappiamo chi fu il terzo uomo. Sciascia potrebbe dirci che il contesto è chiaro. Manca soltanto la parola “Fine” in bianco e nero.

Voglio quindi ricordare i due primi film di Pasolini come modo per ampliare il suo modo di procedere con i ragazzi di vita. È basilare, ma poiché non l’avevo ancora fatto, lo faccio adesso, e vi raccomando di vedere i film. Inoltre, nel secondo film appare una Anna Magnani che riempie lo schermo, e vale la pena anche soltanto vederla. Una prostituta che, come l’Italia stessa, testimonia che la vita non è come quella sognata, che non tutto riesce bene e che bisogna lavorare duramente per riuscire, forse, in qualcosa, e la cui risata amara ci fa ridere e, forse meglio, piangere. La Magnani è quell’Italia (si tratta di Mamma Roma, non si dimentichi) che lavora ogni giorno per riscattarsi, che supera le difficoltà, che grida, gesticola e si spettina e che piace pochissimo ai politici, perché non è buona propaganda per loro. La Magnani è quella bellissima-brutta che ci ricorda chi siamo in realtà, benché forse non ci piaccia riconoscerci.

Pasolini, sempre suggestivo, l'ultimo uomo rinascimentale. Il notaio dei sobborghi romani.

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Antonio José Quesada Sanchez Antonio José Quesada Sánchez (aqs@uma.es), Doctor en Derecho. Profesor de Derecho Civil de la Universidad de Málaga. Docente en la Universidad de Málaga desde el curso académico 1999/2000. Entre mis méritos científico-profesionales se encuentran dos monografías, veintiocho capítulos de libros, treinta y cinco artículos en revistas jurídicas (uno internacional), varios más en prensa, siete estancias de investigación en diversas universidades (Roma, entre otras), siete conferencias, etc.
Premios y menciones literarias obtenidas:
- Relato “En los mares del sur hay quien luce pañuelo al cuello”, Primer Premio de la Muestra de Literatura Joven “Málaga Crea 2003”, en la Modalidad de Narrativa Breve, publicado por el Área de Juventud del Ayuntamiento de Málaga (2003).
- Poema “Confesión de un ateo”, Tercer Premio en el Segundo Certamen de Poesía Joven de la Fiesta del Partido Comunista de España (septiembre de 2003).
- Finalista del Premio “Andalucía” de la Crítica 2007, en su modalidad de poesía, con el libro “Desde el otro lado del espejo”.
- Otros resultados en diversos concursos literarios: dos segundos premios, diez veces finalista y una Mención de Honor.
Libros publicados
- “Un mensaje en el móvil”, Ayuntamiento de Málaga, 2003. Novela breve.
- “Destellos de una existencia”. Ediciones Vitruvio, Madrid, 2004. Poesía.
- “Poesía a instancia de parte”. Ayuntamiento de Málaga, 2005. Poesía.
- “Desde el otro lado del espejo”. Ediciones Vitruvio, Madrid, 2006. Poesía.
- “Cuaderno de Roma”. Ediciones Vitruvio, Madrid, 2008. Poesía.
Está incluido en las siguientes antologías: - Morales, Gregorio: “12 voces al sur”, en Revista Alhucema, núm. 16. Julio a Diciembre 2006.  Ruiz Noguera, Francesco: “Frontera Sur. Antología de jóvenes poetas malagueños”, Puerta del Mar, 100, Diputación Provincial de Málaga, 2007. - Marín, A., Diego: “Vida de perros”, Colección Días de Perro, Logroño, 2007.
- Columnista de “El Diario Málaga-Costa del Sol”, de Málaga, con la Columna “A puerta cerrada” (15-12-2004 a 9-10-2006, cierre del Diario). Publicadas cien columnas.
- Miembro del Consejo de Redacción de “Papel Literario” desde el número 544 (2005).
- Columnista de “Diario La Torre”, de Alhaurín de la Torre (Málaga). Desde el día 31 de enero de 2007.
* Publicados multitud de relatos y poemas en diferentes revistas literarias (“El robador de Europa”, “Transparencias”, etc.).
* Publicados multitud de artículos de opinión en diferentes medios y revistas (“La razón”,  “Sur”, “Vista Alegre”, etc.) y de crítica literaria (“Papel Literario”).
* Inéditos diversos textos en modalidad de narrativa y teatro.

 

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BRANI DI PIER PAOLO PASOLINI


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